La foto fue tomada en Valdebárcena (Villaviciosa), en una tranquila tarde de la pasada primavera.
Apenas cuatro casas conforman el entorno de la vieja iglesia que, datada del siglo XII, llena con su poderosa presencia el lugar. Y en un lateral, dándole la espalda, ajenos a la piedad de sus muros, tres bancos alineados miran hacia otro lado...
Las ramas dispuestas contra la vieja pared me hablaron de las viejas y sabias costumbres que tienen mucho de previsoras, pues pese a lo avanzado de la primavera, los aldeanos ya las empezaban a preparar para servir de leña en las cocinas y en las chimeneas cuando llegase el frio del invierno.
No supe decidirme ante la divergencia de mis pensamientos. A través de las rejas de la cárcel que guarda en sus sótanos el Castillo de Chillón, en Montreux, se podía ver el hermoso perfil de las montañas y el reflejo del cielo en el lago. No pude decidir si para el preso aquello habría sido una crueldad o una bendición.
Eran alrededor de las 10:30h de una mañana soleada y desacostumbradamente cálida para esa época del año en Suiza. Subíamos perezosamente la colina que nos conducía a la entrada del pueblo fortificado. Me paré un instante para capturar con la cámara toda la belleza del arco que dejaba adivinar las primeras casas del pueblo.
Ocas y pavos encerrados en un pequeño redil en medio de un mercado situado en la ciudad. El gris y el blanco de sus plumajes pintando de tonos fríos la mañana de Otoño.
El calor era pegajoso y la niebla empezaba a meterse en la montaña. Las vacas y los terneros descansaban en la hierba. Tan solo el macho de la manada permanecía en pie, como alerta...
El pequeño desfile de Carnaval nos sorprendió en una mañana húmeda y fría al doblar una de las calles céntricas de la Coruña. Contrastando con la luz grisácea del día y de los edificios, las carrozas lucieron los rojos, los azules, los blancos...
Eran las seis de la tarde de un caluroso día. El coche permanecía pegado a la pared de la casa de piedra buscando en la sombra una frescura inexistente, mientras esperaba paciente el final de la ceremonia.